APUNTE BIOGRÁFICO

APUNTE BIOGRÀFICO

Mi encuentro con la cerámica, mientras cursaba un Máster en arte y educación en la New York University, fue una coincidencia tan feliz como inesperada. Lidya Buzio, ceramista uruguaya, me inició en la cerámica, y me animó a continuar su aprendizaje en el taller de Josep Collell en Montevideo, donde ella también se había formado antes de establecerse en Nueva York.

Mi tío Josep Collell, pintor y ceramista, empezó a experimentar con la cerámica al ingresar en el Taller Torres-García de Montevideo en 1950. Quería llevar a la cerámica su visión de pintor y se inspiró en la cerámica precolombina, en la calidez de su bruñido, para desarrollar la técnica propia del engobe bruñido que le permitía pintar y bruñir las piezas antes de hornearlas, y conseguir una extraordinaria paleta de color.

Fue la cualidad táctil y cálida del color bajo la superficie bruñida lo que me cautivó de una técnica que desde entonces no he abandonado.

Empiezo a trabajar las formas cerámicas a partir de una geometría elemental y las construyo a base de planos que, no solo invitan a ser pintados como las paredes de un fresco, sino también a explorar la relación entre volumen y superficie, entre la forma tridimensional y el color.

En mi reciente trabajo busco dar forma al color, y captar en su interacción la vibración de la luz y el color que tanto me seducen del paisaje mediterráneo.